Hasta pronto Pablo

Zacatepec, Morelos, a 01 de febrero.- Por primera vez el “Coruco” Díaz enmudeció por algunos segundos. Pablo Larios, orgullo de Zacatepec, dejó el mundo terrenal. Este viernes fue homenajeado por quienes lo vieron convertirse en leyenda, “Cañeros” que derramaron lágrimas pero que en homenaje aplaudieron con el corazón en lo que no fue un adiós al portero, sino un hasta luego. 

La carroza fúnebre llegó a las 2 de la tarde al municipio donde Pablo nació. Primero, pasó al Ingenio “Emiliano Zapata”, sitio histórico que dio origen al equipo del pueblo que más tarde se convertiría en un emblema morelense.

 

Minutos después, Pablo llegó a casa. El Estadio Agustín “Coruco” Díaz ya lo esperaba. La tristeza que merodeaba en el aire, fue disipada por las anécdotas; amigos del portero le recordaban con nostalgia. La carroza atravesó el arco, aquel que defendió con orgullo y cuyas actuaciones lo llevaron a la cima del futbol profesional, y fue entonces cuando los aplausos volvieron a invadir el inmueble. 

El féretro cruzó por aquellos 3 postes y el tiempo se detuvo. Fue inevitable no hacer una remembranza de sus hazañas, de sus vuelos heroicos que tantas emociones generaron. Entre ovaciones, el ataúd se detuvo y la misa comenzó. 

El grito de “portero, portero, portero” se escuchó y ese fue el final de la celebración eucarística. Los guardias de honor procedieron a levantar el cuerpo del cancerbero y se dirigieron lentamente a una de las porterías para que Pablo atajara su último penal ante los suyos. 

En ese momento, mientras Pablo permanecía en el área chica del arco más cercano a vestidores, las sirenas del ingenio sonaron anunciando que el portero ya no está entre nosotros, pero que desde el cielo continuará defendiendo los colores del Zacatepec, de sus queridos “Cañeros”.  

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